En este año, celebramos el Centenario de la "Reforma Universitaria". Conviene
recordar qué fue la Reforma. Durante el primer gobierno de Hipólito Yrigoyen
(1916-1922), estudiantes universitarios de Córdoba protestaron contra lo que
consideraban prácticas autoritarias y dogmáticas de quienes dirigían la
universidad. El conflicto se extendió a otras universidades del país. Con apoyo
de algunos intelectuales y profesores, los estudiantes reclamaron la
democratización del gobierno universitario, la gratuidad, la promoción de la
ciencia, la libertad de pensamiento y la autonomía.
"Desde hoy, contamos para el país
con una vergüenza
menos
y una libertad más",
decía el Manifiesto Liminar.
Pero, amén de
los festejos por estos derechos que hoy gozamos, no puedo resistirme a a la tentación de invitarlas/os a compartir algunas reflexiones.
Siempre que se habla de educación, se habla de poder. Entendemos el
poder como un entramado social cuyo ejercicio no se da sólo en las esferas
gubernamentales. El poder es un poder de la cotidianidad, que circula
diariamente en las instituciones. Por lo que la educación será para emancipar o
para oprimir.
Sin duda la docencia es "con el otro", con ese otro que
siempre ha estado allí, con esos otros que son seres singulares, con
diferencias entre sí, con necesidades pero también con responsabilidades. Como
planteaba, allá lejos, Paulo Freire
"Enseñar no es transferir
conocimiento, sino crear las posibilidades para su propia producción
o construcción".
Hoy le compete a todo espacio educativo incentivar el pensamiento
crítico, el razonamiento, la reformulación de valores éticos y morales en un
mundo globalizado donde las ideas de extremo capitalismo tienen que sucumbir
para dar paso a la construcción colectiva donde se respete y valore la
identidad de cada grupo social.
Por último, me pareció interesante cerrar este espacio con el
histórico discurso de Malala Yousafzai ante la ONU. Quién es Malala? Con apenas 16 años y luego de
haber sido víctima de un ataque terrorista por su lucha a favor de la educación
de las adolescentes en Pakistán, la Premio Nobel de la Paz 2014 decía lo que sigue a continuación en 2013 ante los representantes de todo el mundo.
Queridos
hermanos y hermanas: no debemos olvidar que millones de personas sufren de
pobreza, injusticia e ignorancia. No hay que olvidar que millones de niños
están fuera de sus escuelas. No debemos olvidar que nuestros hermanos y
hermanas están esperando por un futuro pacífico y luminoso. Libraremos una
lucha gloriosa contra el analfabetismo, la pobreza y el terrorismo; tomaremos
nuestros libros y lápices porque son armas más poderosas. Un niño, un maestro,
un libro y un lápiz pueden cambiar el mundo. La educación es la única solución.
Educación primero."
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