martes, 27 de marzo de 2018

Bienvenidos al ciclo lectivo 2018!

Comienzo esta bienvenida con una infidencia. Antes de empezar la redacción, estuve curioseando en los textos de años anteriores. Y estuve muy tentada de "copiar y pegar" ya que mis comentarios siempre giran alrededor de los mismos problemas, año tras año. Sin embargo, hay una diferencia con ciclos lectivos precedentes.  

En este año,  celebramos el Centenario  de la "Reforma Universitaria". Conviene recordar qué fue la Reforma. Durante el  primer gobierno de Hipólito Yrigoyen (1916-1922), estudiantes universitarios de Córdoba protestaron contra lo que consideraban prácticas autoritarias y dogmáticas de quienes dirigían la universidad. El conflicto se extendió a otras universidades del país. Con apoyo de algunos intelectuales y profesores, los estudiantes reclamaron la democratización del gobierno universitario, la gratuidad, la promoción de la ciencia, la libertad de pensamiento y la autonomía. 
                                  "Desde hoy, contamos para el país 
                                   con una vergüenza menos 
                                    y una libertad más", 
decía el Manifiesto Liminar.
Pero, amén de los festejos por estos derechos que hoy gozamos, no puedo resistirme a a la tentación de invitarlas/os  a compartir  algunas reflexiones. 
Siempre que se habla de educación, se habla de poder. Entendemos el poder como un entramado social cuyo ejercicio no se da sólo en las esferas gubernamentales. El poder es un poder de la cotidianidad, que circula diariamente en las instituciones. Por lo que la educación será para emancipar o para oprimir.

Sin duda la docencia es "con el otro", con ese otro que siempre ha estado allí, con esos otros que son seres singulares, con diferencias entre sí, con necesidades pero también con responsabilidades. Como planteaba, allá lejos, Paulo Freire 
           "Enseñar no es transferir conocimiento, sino crear las              posibilidades para su propia  producción o                              construcción".

Hoy le compete a todo espacio educativo incentivar el pensamiento crítico, el razonamiento, la reformulación de valores éticos y morales en un mundo globalizado donde las ideas de extremo capitalismo tienen que sucumbir para dar paso a la construcción colectiva donde se respete y valore la identidad de cada grupo social.
 Por último, me pareció interesante cerrar este espacio con el histórico discurso de Malala Yousafzai ante la ONU. Quién es Malala? Con apenas 16 años y luego de haber sido víctima de un ataque terrorista por su lucha a favor de la educación de las adolescentes en Pakistán, la Premio Nobel de la Paz 2014 decía lo que sigue a continuación  en 2013  ante los representantes de todo el mundo.

 "Creemos en el poder y la fuerza de nuestras palabras. Nuestras palabras pueden cambiar el mundo entero porque lo haremos todos juntos, unidos por la causa de la educación. Y si queremos lograr nuestro objetivo, entonces tenemos que empoderarnos a nosotros mismos con el arma del conocimiento y nos protegeremos con unidad y fraternidad.
Queridos hermanos y hermanas: no debemos olvidar que millones de personas sufren de pobreza, injusticia e ignorancia. No hay que olvidar que millones de niños están fuera de sus escuelas. No debemos olvidar que nuestros hermanos y hermanas están esperando por un futuro pacífico y luminoso. Libraremos una lucha gloriosa contra el analfabetismo, la pobreza y el terrorismo; tomaremos nuestros libros y lápices porque son armas más poderosas. Un niño, un maestro, un libro y un lápiz pueden cambiar el mundo. La educación es la única solución. Educación primero."
 Nosotros también podemos ser parte de esa solución para cambiar el mundo. Bienvenidos!!!!

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